Roderick Random, nacido de un caballero escocés repudiado por casarse con una mujer de clase inferior, sobrevive a la pobreza, la traición y el servicio naval a bordo del HMS Thunder, donde enfrenta capitanes tiránicos y condiciones brutales. Tras acumular riqueza mediante el comercio y descubrir a su padre español perdido hace tiempo, regresa a Inglaterra, limpia su nombre de falsas acusaciones y se casa con su amada Narcisa a pesar de la oposición de su hermano. Basándose en la propia experiencia naval de Smollett, la novela satiriza la sociedad británica del siglo XVIII mientras traza el viaje de Roderick desde huérfano hasta la fortuna.
Las aventuras de Roderick Random: Un resumen completo
El narrador comienza su relato con su nacimiento en el norte de Gran Bretaña, fruto de unos padres cuya unión su acaudalado abuelo—un juez severo, conocido por su aversión hacia los mendigos—jamás habría aprobado. Su padre se había casado en secreto con una pariente pobre que servía como ama de llaves de la casa, y cuando aquella unión salió a la luz, el anciano expulsó tanto a su hijo como a su nueva nuera, exigiendo el reembolso íntegro de los gastos de educación que había sufragado para su hijo. La madre, que estaba encinta y no se dejó intimidar, se disfrazó para suplicar clemencia, pero el abuelo se mantuvo inflexible. Se puso de parto de forma prematura y, ayudada únicamente por un criado compasivo, dio a luz a Roderick antes de morir poco después; su padre también falleció al poco tiempo, dejando al bebé huérfano y sin familia que lo reclamara.
A lo largo de los capítulos III a V, Smollett traza la transición de Roderick de huérfano desatendido a estudiante universitario, un camino marcado por el rechazo familiar, una cómica confrontación con los miembros que aún quedaban en la casa del abuelo y un acto catártico de venganza contra un cruel maestro de escuela. Estos acontecimientos establecen las tensiones temáticas centrales que impulsarán la novela hacia adelante: la crueldad de los parientes negligentes, el poder redentor de la amistad leal y la denuncia satírica de la pretensión social entre la pequeña nobleza provinciana. Tras quedarse huérfano, Roderick queda al cuidado de su disipado tío, el teniente Bowling, cuya negligencia y mal criterio dejan al niño vulnerable a la explotación a cada paso, aun cuando este demuestra desde temprana edad una firme determinación de mejorar su situación mediante el estudio y el esfuerzo.
Decidido a tomarse sus estudios en serio para escapar de su precaria situación como pupilo de Bowling, Roderick dedica tres años a dominar el griego, avanzar en matemáticas y familiarizarse con la filosofía moral y natural, granjeándose una reputación tanto por su capacidad intelectual como por su buen carácter. Sin embargo, su triunfo social dura poco: una amarga disputa con las autoridades de la universidad provoca su expulsión, dejándolo una vez más a la deriva y obligado a depender de la caridad de desconocidos, un arco que pone al descubierto la duplicidad del mundo y la fragilidad de la fortuna. Tras disiparse los vapores del resentimiento por su expulsión, junto con la vanidad de su breve y humillante etapa como ayudante de un boticario llamado Potion, Roderick se encuentra en la mayor de las penurias, rechazado por la buena sociedad.
Un día recibe una citación para presentarse ante el señor Launcelot Crab, un cirujano corpulento de cincuenta años, con voz atronadora y fama de ser directo, que se ha enterado de las promesas académicas de Roderick y le ofrece un puesto como su aprendiz. Este salvavidas rescata a Roderick de la indigencia y lo encamina hacia una carrera quirúrgica, y con el patrocinio de Crab, parte hacia Londres para continuar su formación, viajando en ancas de un caballo de carga con arrieros antes de llegar exhausto a Newcastle-upon-Tyne en septiembre de 1739. Un mozo de cuadra le sugiere tomar pasaje en un barco carbonero rumbo a la capital, y es en ese viaje donde conoce a Hugh Strap, un compañero leal y de buen carácter que permanecerá a su lado a lo largo de las muchas desventuras por venir. Su trayecto está marcado por una serie de encuentros que ponen de manifiesto las ambigüedades morales de la sociedad inglesa, desde posaderos oportunistas hasta desconocidos amenazadores en el camino.
Los capítulos diez y once continúan su periplo picaresco, presentando un vívido catálogo de encuentros que iluminan la naturaleza cómica y a veces peligrosa de los viajes en el siglo XVIII. El salteador de caminos Rifle, al que ya se habían encontrado antes, es pronto alcanzado y capturado por sirvientes a caballo, aunque el sospechoso del robo escapa desde una buhardilla del piso superior trepando por los tejados, dejando a Roderick y a Strap detenidos como testigos. La pareja traba entonces amistad con un bullicioso grupo de juerguistas, compartiendo comida y bebida antes de ser expulsados sin ceremonias de su alojamiento cuando sus anfitriones descubren que han sido engañados con un pretexto falso, una secuencia que consolida su vínculo mientras navegan por el impredecible paisaje del camino. A la mañana siguiente de los jolgorios nocturnos, Roderick arregla el pasaje a Londres con un carretero, pagando diez chelines por el viaje, mientras que Strap tomará su lugar cuando quiera caminar.
Su partida se ve interrumpida por el capitán Weazel, un soldado fanfarrón que irrumpe en la cocina con una espada desenvainada, jurando vengarse de quien haya violado su cama la noche anterior. A pesar de la explicación de Roderick de que la confusión fue un error inocente, Weazel exige satisfacción; Roderick astutamente le ofrece una serie de alternativas absurdas —boxeo, pelea con garrote, incluso un duelo con navaja— observando la cobardía del capitán hasta que el hombre se retira, humillado. La pareja finalmente llega a Londres poco después, pero su primera noche en una posada se ve empañada por el terror: el sirviente supersticioso de Strap confunde a un cuervo domesticado con cascabeles con el mismísimo Satanás, y a la intrusión nocturna del ave le sigue un anciano de vestimenta peculiar que pregunta por «Ralpho», lo que sume a ambos viajeros en paroxismos de miedo. Strap imagina al cuervo como una montura demoníaca con cadenas repiqueteantes, y al anciano como el fantasma de una víctima de asesinato, hasta que llega la mañana y el criado Joey revela que las supuestas figuras sobrenaturales no son más que el cuerno habitual de la posada y un inofensivo cuáquero que busca a un huésped, una divertida introducción a las desventuras urbanas que les aguardan en la capital.
Ansioso por conseguir patrocinio y establecerse en Londres, Roderick visita primero al amigo escocés de Strap, un maestro de escuela cuyo fuerte acento hace su habla casi ininteligible, pero que ofrece una aguda crítica sobre la apariencia de Roderick, en particular su pelo rojo. La pareja busca luego a un supuesto patrón, solo para ser estafada con los fondos que les quedaban, dejando a Roderick amargado y desilusionado con el traicionero paisaje social de la ciudad, mientras su esperanzada empresa por conseguir apoyo se deteriora en una devastadora pérdida de fortuna y una dura lección sobre la corrupción humana. Abandonado por su poco fiable conocido Bean Jackson, Roderick navega solo por la burocracia naval londinense, aventurándose hasta la Oficina de la Marina, donde conoce a Thompson, un compañero aspirante que comparte una copia del formato adecuado para solicitar el examen, una pequeña amabilidad que resulta crucial. Roderick consigue su orden para el Surgeons’ Hall tras pagar módicas tasas, aunque sus fondos restantes se reducen a solo dos chelines, insuficientes para cubrir los costes del examen.
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