El Gran Gatsby
El Gran Gatsby de Fitzgerald, F. Scott (Francis Scott) se desarrolla a lo largo de 9 capítulos. El primer capítulo de *El Gran Gatsby* de F. Scott Fitzgerald presenta a Nick Carraway, el narrador de la novela, mientras reflexiona sobre la sabiduría de su padre acerca de abstenerse de juzgar. Nick establece sus antecedentes, su mudanza desde el Medio Oeste a West Egg en Long Island, y su conexión con la adinerada familia Buchanan. El capítulo prepara el terreno para la introducción de Jay Gatsby y las complejas relaciones entre los aristócratas de East Egg y quienes viven a la sombra de su riqueza. El capítulo tres narra una velada en la elegante mansión de Tom y Daisy en East Egg, donde una conversación íntima en la mesa de la cena revela gradualmente las tensiones bajo la superficie de sus vidas aparentemente pulidas. El capítulo se desplaza del comedor a la biblioteca, pasa por el porche, y finalmente se adentra en la noche de verano, rastreando las observaciones de Nick sobre la misteriosa presencia de Gatsby en la residencia de los Buchanan. Este capítulo continúa la narración de Nick sobre su introducción a la vida secreta de Tom Buchanan, comenzando con el escenario desolado entre West Egg y Nueva York, transitando por un viaje en tren, una fiesta en el apartamento de Myrtle Wilson, y culminando en una confrontación violenta de la que Nick es testigo desde su estado de ebriedad. Este capítulo describe las extravagantes fiestas ofrecidas por Jay Gatsby en su magnífica mansión en West Egg durante el verano de 1922. El narrador, Nick Carraway, recibe una invitación formal para asistir a una de estas legendarias reuniones, preparando el escenario para su eventual presentación al misterioso anfitrión. El capítulo se abre con la partida de Nick de la fiesta de Gatsby tras un breve intercambio con Gatsby, quien le recuerda su salida planeada en hidroavión para la mañana siguiente a las nueve en punto. Mientras Nick baja los escalones, presencia una escena caótica iluminada por los faros: un cupé recién accidentado se encuentra en una zanja al borde del camino, habiendo perdido una rueda tras chocar contra una pared justo momentos después de salir del camino de entrada de Gatsby.
I
El capítulo inicial de *El gran Gatsby* de F. Scott Fitzgerald presenta a Nick Carraway, el narrador de la novela, mientras reflexiona sobre la sabiduría de su padre acerca de no precipitarse al juzgar. Nick establece sus orígenes, su mudanza desde el Medio Oeste hasta West Egg en Long Island, y su conexión con la acaudalada familia Buchanan. El capítulo prepara el terreno para la introducción de Jay Gatsby y las complejas relaciones entre los aristócratas de East Egg y quienes viven a la sombra de su riqueza. El tercer capítulo narra una velada en la elegante residencia de Tom y Daisy en East Egg, donde la íntima conversación durante la cena desentraña gradualmente las tensiones bajo la superficie de sus vidas aparentemente refinadas. El capítulo se desplaza del comedor a la biblioteca, pasa por el porche y finalmente se adentra en la noche de verano, siguiendo las observaciones de Nick sobre la misteriosa presencia de Gatsby en la casa de los Buchanan.
*El gran Gatsby* - Capítulo 1
El capítulo inicial de *El gran Gatsby* de F. Scott Fitzgerald presenta a Nick Carraway, el narrador de la novela, mientras reflexiona sobre el consejo que le dio su padre de no precipitarse a juzgar a los demás. Nick establece sus orígenes, su mudanza desde el Medio Oeste hasta West Egg, en Long Island, y su conexión con la acaudalada familia Buchanan. El capítulo prepara el terreno para la presentación de Jay Gatsby y las complejas relaciones entre los aristócratas de East Egg y quienes viven a la sombra de su riqueza.
Dedicatoria a Zelda
El capítulo se abre con una dedicatoria poética a Zelda, la propia esposa de Fitzgerald, escrita en la voz de Thomas Parke d'Invilliers. Los versos describen a un «amante de sombrero dorado y saltos enérgicos» que debe cautivar a su amada mediante el movimiento y la vitalidad, estableciendo así los temas centrales de la novela: la búsqueda romántica y la persecución de un ideal.
Consejo del padre de Nick sobre juzgar a los demás
Nick recuerda un consejo que su padre le dio durante su juventud: «Cuando sientas ganas de criticar a alguien, recuerda simplemente que no todas las personas en este mundo han tenido las ventajas que tú has tenido». Esta sabiduría ha moldeado el carácter de Nick, haciéndolo propenso a reservarse todos los juicios sobre los demás.
Limitaciones del juicio reservado
Nick reflexiona sobre las limitaciones de su enfoque tolerante, reconociendo que, si bien practica un juicio reservado por «infinita esperanza», admite que la conducta puede estar fundada sobre suelo firme o sobre pantanos inestables, y que, pasado cierto punto, ya no le importa sobre qué fundamento descanse. Esta confesión revela la complejidad de su filosofía moral.
Naturaleza excepcional de Gatsby
A Gatsby se le describe como excepcional, ajeno a las reacciones habituales que Nick suele tener ante la gente. Nick habla de la "sensibilidad agudizada para las promesas de la vida" de Gatsby, comparándolo con una máquina que registra los terremotos a kilómetros de distancia. Esta capacidad de respuesta no era una debilidad, sino más bien "un don extraordinario para la esperanza, una disposición romántica" que Nick no ha encontrado jamás en ninguna otra persona.
Herencia de la familia Carraway
Nick describe la prominencia de su familia en una ciudad del Medio Oeste a lo largo de tres generaciones. Aunque la familia tiene la tradición de descender de los Duques de Buccleuch, el verdadero fundador fue el hermano de su abuelo, quien llegó en 1851, envió a un sustituto a la Guerra Civil y estableció un negocio mayorista de ferretería.
Educación y experiencia bélica
Nick se graduó de Yale en 1915, un cuarto de siglo después que su padre, y más tarde participó en la Gran Guerra. Disfrutó tanto del contrataque que regresó inquieto, sintiendo que el Medio Oeste parecía «el borde deshilachado del universo» comparado con el mundo que había experimentado en el extranjero.
Traslado al este y el negocio de bonos
Inquieto tras regresar de la guerra, Nick decidió ir al Este y aprender el negocio de los bonos, razonando que todos los que conocía estaban en esa industria. Con el apoyo financiero de su padre, se fue al Este de forma permanente en la primavera de 1922 tras varias demoras.
Residencia de West Egg
Nick alquiló una casa en una de las comunidades más extrañas de América del Norte, en Long Island, donde dos enormes formaciones de tierra en forma de huevo se adentran en el estrecho de Long Island. Vivía en West Egg, la menos fashionable de las dos, en un pequeño bungaló deteriorado por la intemperie, por ochenta dólares al mes. Su casa estaba junto a la mansión colosal de Gatsby, una imitación fiel de un Hôtel de Ville normando, con cuarenta acres de césped y jardín.
La conexión con los Buchanan
Nick explica su conexión con los Buchanan: Daisy es su prima lejana, y conoció a Tom en la universidad. Después de la guerra, pasó dos días con ellos en Chicago. Su verano en Long Island marca el comienzo de la historia.
Presencia física de Tom Buchanan
Tom Buchanan es descrito como un hombre robusto de cabello pajizo, de treinta años, con una boca dura y un aire altanero. Sus dos ojos brillantes y arrogantes dominaban su rostro, y a pesar de su costosa ropa de montar, su enorme y poderoso cuerpo llenaba sus botas y se tensaba en los cordones superiores. Su voz era de un tenor áspero y ronco, con un dejo de desprecio paternal.
Interior de la mansión georgiana colonial
Adentro, la casa ofrecía un espacio brillante de tonos rosados con puertas francesas en ambos extremos. Una brisa soplaba a través de la habitación, agitando las cortinas y ondeando sobre la alfombra color vino. El único objeto completamente inmóvil era un sofá enorme, que daba la impresión de flotar dentro de la habitación.
Presentación de Daisy y Jordan Baker
En el sofá se sentaban dos jóvenes mujeres vestidas de blanco: Daisy Buchanan y Jordan Baker. Daisy hizo amago de levantarse, rió y recibió a Nick con gran júbilo, tomándole la mano y prometiéndole que no había nadie en el mundo a quien ella tuviera tantas ganas de ver. Jordan permaneció inmóvil con la barbilla levantada, como si estuviera equilibrando algo sobre ella.
El encanto de Daisy y la recepción de Nick
La voz de Daisy se describe como «emocionante», del tipo que el oído sigue de arriba abajo, como si cada palabra fuera una composición de notas que nunca volverían a interpretarse. Su rostro era triste y encantador, con ojos brillantes y una boca apasionada y luminosa, aunque los hombres que la habían amado encontraban difícil olvidar una «compulsión por cantar» en su voz.
El trabajo de Nick como corredor de bonos y la respuesta de Tom
Cuando Tom le preguntó qué estaba haciendo Nick, Nick respondió que era corredor de bonos. Cuando le preguntó con quién, Nick se lo dijo, y Tom observó con decisión que nunca había oído hablar de ellos. Nick respondió que Tom oiría hablar de ellos si se quedaba en el Este. Tom entonces declaró que se quedaría en el Este.
El personaje de Jordan Baker
Jordan Baker es descrita como una chica esbelta y de pecho pequeño con un porte erguido que acentuaba echando el cuerpo hacia atrás desde los hombros. Sus ojos grises, fatigados por el sol, miraron a Nick con una curiosidad cortés y recíproca desde un rostro pálido, encantador e insatisfecho. Estaba «absolutamente en forma» y no bebía cócteles.
Primera mención de Gatsby
Jordan observó con desprecio que Nick vivía en West Egg y afirmó que ella conocía a alguien allí. Cuando Nick negó conocer a nadie, ella dijo que debía conocer a Gatsby. El nombre sorprendió tanto a Nick como a Daisy, creando un momento de intriga.
El anuncio de la cena
Tom interrumpió la conversación sobre Gatsby al anunciar la cena, encajando su tenso brazo bajo el brazo de Nick para obligarlo a abandonar la habitación como si moviera una ficha de damas a otra casilla. La cena estaba a punto de comenzar.
Cena en la terraza con velas
Las dos mujeres abrieron camino hacia un porche de tono rosado abierto hacia la puesta del sol, donde cuatro velas parpadeaban sobre la mesa. Daisy apagó las velas con el ceño fruncido, notando que en dos semanas sería el día más largo del año, y sin embargo siempre lo aguardaba y se lo perdía.
El dedo roto de Daisy
Daisy notó de repente que su dedo estaba lastimado: el nudillo estaba negro y morado. Acusó a Tom de habérselo causado, aunque él no había tenido la intención. Lo llamó «un bruto de hombre, un gran, enorme, corpulento espécimen físico», y cuando Tom objetó la palabra «corpulento», Daisy la repitió con insistencia.
Puntos de vista raciales de Tom sobre los imperios de color
Tom expuso sus opiniones sobre la civilización, habiéndose convertido en «un terrible pesimista». Le preguntó a Nick si había leído *El auge de los imperios de color*, de un hombre llamado Goddard. Tom explicó la idea del libro de que si la gente blanca no tiene cuidado, será «completamente sumergida». Se declaró nórdico, la raza dominante que produjo la civilización a través de la ciencia y el arte.
La historia de la nariz del mayordomo
Daisy se ofreció a contarle a Nick un secreto familiar sobre la nariz del mayordomo. Le explicó que antes trabajaba puliendo plata para personas de Nueva York que tenían un servicio de plata para doscientas personas. Tenía que pulirla desde la mañana hasta la noche, hasta que empezó a afectarle la nariz, las cosas fueron de mal en peor, y finalmente tuvo que renunciar a su puesto.
La partida de Tom y la escena del crepúsculo
El último sol cayó sobre el rostro resplandeciente de Daisy mientras contaba su historia. Cuando el mayordomo regresó y murmuró algo a Tom, el teléfono sonó adentro y Tom frunció el ceño, apartó su silla y entró. Como si su ausencia avivase algo dentro de ella, Daisy se inclinó hacia delante, con la voz brillante y cantarína.
Capítulo tres
El Capítulo Tres relata una velada en la elegante mansión de Tom y Daisy en East Egg, donde la íntima conversación durante la cena va desentrañando poco a poco las tensiones que subyacen bajo la superficie de sus vidas aparentemente impecables. El capítulo se desplaza desde el comedor hasta la biblioteca, pasando por el porche, y finalmente se interna en la noche de verano, siguiendo las observaciones de Nick sobre la misteriosa presencia de Gatsby en la casa de los Buchanan.
Daisy y la señorita Baker en la mesa del comedor
Daisy y Miss Baker en la mesa de la cena La reunión de cena de Daisy revela su intento de forjar una conexión emocional a través de expresiones espontáneas y teatrales de sentimiento. Su manera cálida pero superficial enmascara una inquietud más profunda acerca de su matrimonio y sus circunstancias. La tensión entre su vivacidad interpretada y su infelicidad genuina se hace evidente a medida que la noche avanza.
El regreso de Tom y Daisy
La Regresión de Tom y Daisy Casi inmediatamente después de que el murmullo cesa, Tom y Daisy regresan a la mesa apresuradamente. Daisy exclama "¡No podía evitarse!" con alegría fingida. Ella finge ignorancia sobre el murmullo, describiendo un ruiseñor imaginario y romantizando el aire libre. Tom admite en voz baja que quiere mostrarle los establos a Nick después de la cena si hay suficiente luz.
Dentro de la biblioteca
Dentro de la biblioteca. La escena se traslada a la biblioteca, donde Tom y la señorita Baker se acomodan en los extremos de un largo sofá. La señorita Baker lee en voz alta del *Saturday Evening Post*, con su voz «murmurante y sin inflexiones, que se funde en una melodía apacible». La luz de la lámpara resalta el contraste entre las botas de Tom y el cabello amarillo como hoja otoñal de la señorita Baker.
Nick se prepara para marcharse
Nick se prepara para irse Nick se prepara para partir de la residencia Buchanan. Antes de que se marche, Daisy sugiere que tal vez podría arreglar un matrimonio entre Nick y Jordan, hablando de empujarlos juntos, encerrarlos en armarios de ropa blanca. En el porche, Nick sigue a Daisy y a Tom mientras la señorita Baker y Tom se dirigen a la biblioteca. Daisy y Nick se sientan juntos en un sofá de mimbre en la profunda penumbra del porche.
Nick se encuentra con Gatsby
Nick se encuentra con Gatsby Nick ve una figura emerger de la sombra de la mansión de su vecino, de pie con las manos en los bolsillos, mirando las estrellas. Los movimientos pausados y la postura segura de la figura sugieren que se trata del señor Gatsby. Nick decide no llamarlo, ya que Gatsby parece conforme con estar a solas. Nick observa cómo Gatsby extiende los brazos hacia el agua oscura en un gesto curioso y tembloroso, y luego desaparece antes de que Nick pueda observarlo por completo.
Esquema del capítulo 4
Este capítulo continúa con la narración de Nick sobre su introducción a la vida secreta de Tom Buchanan, comenzando con el escenario desolado entre West Egg y Nueva York, transitando por un viaje en tren, una fiesta en el apartamento de Myrtle Wilson, y culminando en una confrontación violenta que Nick presencia desde su estado de embriaguez.
El valle de cenizas
El paisaje entre West Egg y Nueva York se describe como un "valle de cenizas": un páramo donde las cenizas crecen como trigo formando crestas y colinas, adoptando las formas de casas, chimeneas y hombres de color gris ceniza. Sobre esta zona desolada, los ojos del Doctor T.J. Eckleburg se alzan imponentes desde una valla publicitaria descolorida, azules y gigantescos, velando con mirada sombría el "solícito vertedero". Este valle representa la decadencia espiritual y moral que se oculta bajo la superficie de las acaudaladas comunidades costeras.
Descripción de paisaje desolado
El narrador describe una granja fantástica donde las cenizas crecen como trigo formando crestas, colinas y jardines grotescos, adoptando las formas de casas, chimeneas, humo ascendente, y finalmente hombres cenicientos que se mueven tenuemente a través del aire polvoriento. Coches grises avanzan lentamente por vías invisibles mientras hombres cenicientos se arremolinan con palas plomizas, levantando una nube impenetrable. El valle está delimitado por un pequeño río fétido, y los trenes que aguardan permiten a los pasajeros contemplar la tétrica escena durante hasta media hora.
Los ojos del doctor T.J. Eckleburg
Sobre la tierra gris y el polvo sombrío, los ojos del Doctor T.J. Eckleburg son visibles: azules y gigantescos, con retinas de una yarda de altura. Miran desde un par de enormes anteojos amarillos sobre una nariz inexistente, colocados allí por un oculista para engordar su consulta en Queens, quien luego cayó en la "ceguera eterna, o los olvidó y se marchó". Los ojos, opacados por días sin pintura bajo el sol y la lluvia, velan sobre el solemne vertedero, convirtiéndose en un símbolo del vacío moral que impregna esta extensión de territorio.
Encuentro en el garaje de Wilson
El momento crucial del capítulo ocurre cuando el tren se detiene en los montones de ceniza y Tom obliga a Nick a abandonar el coche para conocer a su amante. La narrativa se traslada al taller de George Wilson, un pequeño bloque de ladrillo amarillo que sirve al páramo. La llegada de Tom con Nick crea tensión, ya que Wilson, un "hombre rubio, sin espíritu, anémico y levemente apuesto", espera hacer negocio. El encuentro establece la relación entre Tom y Myrtle e introduce la ignorancia de Wilson sobre las verdaderas actividades de su esposa.
Encuentro con George Wilson
Cuando Tom y Nick llegan al garaje, Wilson los saluda esperanzado. Wilson es un "hombre rubio, sin espíritu, anémico y vagamente apuesto" que aparece secándose las manos con un trapo. Tom y Wilson discuten la venta de un automóvil que Wilson ha estado esperando, y Tom lo amenaza fríamente con venderlo en otro lugar cuando Wilson cuestiona la velocidad del trabajo. Wilson cede rápidamente, y su voz se apaga mientras Tom mira con impaciencia a su alrededor en el garaje, revelando su desprecio por el hombre cuya esposa está secretamente cortejando.
Introducción de Myrtle Wilson
Cuando una «figura bastante gruesa de mujer bloqueó la luz de la puerta de la oficina», aparece Myrtle Wilson, descrita como una mujer de mediados de los treinta, ligeramente corpulenta pero que llevaba su carne con sensualidad. Por encima de un vestido moteado de crespón azul oscuro, su rostro no contenía belleza alguna, aunque había «una vitalidad inmediatamente perceptible en ella, como si los nervios de su cuerpo estuvieran ardiendo sin llama». Sonríe lentamente, pasa junto a su marido como si fuera un fantasma y estrecha la mano de Tom mirándolo directamente a los ojos. Inmediatamente le ordena a Wilson que traiga sillas, lo cual demuestra su autoridad sobre la situación.
Acuerdo para reunirse en Nueva York
Después de su presentación, Myrtle y Tom organizan un encuentro. Myrtle asiente y se aleja mientras Wilson saca dos sillas. Luego Tom le dice "Toma el próximo tren" y "Te esperaré junto al puesto de periódicos en el nivel inferior". Cuando Wilson sale con las sillas, los dos hombres la esperan "carretera abajo y fuera de vista". Tom le explica a Nick que Wilson cree que Myrtle visita a su hermana en Nueva York, comentando que "Es tan tonto que no sabe que está vivo", revelando tanto su desprecio por Wilson como su conciencia del engaño.
Viaje a Nueva York
El viaje a Nueva York comienza con un trayecto en tren, en el que Myrtle se sienta discretamente en un vagón separado por deferencia a los convencionalismos de East Egg. El narrador describe diversos acontecimientos durante el viaje, incluyendo una parada para comprar un perro Airedale y la llegada a la estación Penn, marcando la transición del valle desolado a la energía y el movimiento de la ciudad.
Salida del tren
Tom, Myrtle y Nick viajan juntos a Nueva York, aunque Myrtle se sienta "discretamente en otro vagón", ya que "Tom condescendía hasta ese punto con la sensibilidad de los habitantes de East Egg que pudieran estar en el tren". Antes de partir, Tom le comenta al narrador sobre el valle: "—Le hace bien alejarse de vez en cuando". Cuando le preguntan si Wilson se opone, Tom revela que Wilson cree que Myrtle va a ver a su hermana a Nueva York. Nick observa a un niño italiano canijo y pálido colocando petardos a lo largo de la vía férrea antes de que el viaje continúe.
Compra del perro Airedale
En la estación de Pensilvania, Myrtle duda al elegir un taxi, dejando que "cuatro taxis se marcharan antes de que eligiera uno nuevo, de color lavanda con tapicería gris". Inmediatamente se aparta de la ventana y golpea el cristal delantero, queriendo "conseguir uno de esos perros" para el apartamento. Se detienen junto a un anciano canoso parecido a John D. Rockefeller, que lleva una cesta de cachorros. Aunque no hay ningún perro policía disponible, Myrtle se decide por un Airedale por diez dólares. Tom corrige al vendedor sobre el sexo del perro, diciendo "Es una hembra", y entrega el dinero, comentándole a Myrtle que "Vete y compra otros diez perros con esto". El perro se acomoda en el regazo de Myrtle, y ella lo acaricia "con éxtasis".
El apartamento de Myrtle
El apartamento, situado en la calle 158 dentro de un largo pastel blanco de casas de departamentos, se describe como pequeño, con una sala abarrotada de muebles tapizados "completamente demasiado grandes para ella". La única decoración es una fotografía excesivamente ampliada de una gallina que, al mirarla desde lejos, se convierte en un sombrero y el semblante de una señora robusta. Ejemplares de Town Tattle y Simon Called Peter descansan sobre la mesa junto a revistas de escándalo de Broadway. El narrador se emborracha y observa la escena caótica con un "tinte tenue y brumoso", ofreciendo una perspectiva cada vez más desapegada de los acontecimientos que se despliegan.
Descripción del pequeño apartamento
El apartamento está en el último piso: un pequeño salón, un comedor, un dormitorio y un baño. El salón está abarrotado hasta las puertas con muebles tapizados demasiado grandes para el espacio, de modo que moverse significa tropezar con escenas de damas columpiándose en los jardines de Versalles. El único cuadro es una fotografía excesivamente ampliada de una gallina sobre una roca borrosa, que al mirarla desde lejos se resuelve en un sombrero y la cara robusta de una anciana. Sobre la mesa hay varios números atrasados del *Town Tattle*, junto con un ejemplar de *Simon Called Peter* y unas pequeñas revistas de escándalo. La señora Wilson se preocupa ante todo por el perro, y un ascensorista de mala gana trae una caja con paja, leche y galletas duras para perros.
El estado de embriaguez del narrador
Nick «ha estado borracho sólo dos veces en mi vida, y la segunda vez fue aquella tarde; de modo que todo lo que ocurrió tiene un tono difuso y brumoso». Después de que Tom saca el whisky, el narrador lee un capítulo de Simon Called Peter (Simón llamado Pedro), pero descubre que no tiene sentido, ya sea por la calidad del libro o por el efecto del whisky. Nick se sienta «discretamente en la sala» tras la breve desaparición de Tom y Myrtle, observando la fiesta con una perspectiva cada vez más desapegada a medida que el alcohol hace efecto.
Llegada de los invitados
El ambiente de fiesta se intensifica a medida que varios personajes llegan al apartamento, entre ellos Catherine (la hermana de Myrtle), el señor McKee (un fotógrafo que vive abajo) y la señora McKee. Cada invitado contribuye a la energía y la conversación cada vez más intensas, con Catherine aportando información sobre Gatsby y los McKee mostrando sus propias debilidades y presunciones.
La presentación de Catherine
Myrtle anuncia que va a llamar a su hermana Catalina, "de la que se dice que es muy hermosa por parte de personas que deberían saberlo". Catalina llega como una "chica esbelta y mundana de unos treinta años, con un corte sólido y pegajoso de pelo rojo, y una complexión empolvada de blanco lechoso". Sus cejas han sido arrancadas y redibujadas en un ángulo desenfadado, lo que le da al rostro un aire difuminado. Innumerables pulseras de cerámica tintinean cuando se mueve. Entra "con tal prisa de propietaria, y miró los muebles de manera tan posesiva" que el narrador se pregunta si vive allí, pero ella le explica que vive con una amiga en un hotel.
El señor y la señora McKee
El señor McKee es "un hombre pálido y afeminado del piso de abajo" que acaba de afeitarse, dejando una mancha blanca de espuma en el pómulo. Es "de lo más respetuoso en su saludo" y trabaja en el "juego artístico" como fotógrafo que hizo la ampliación borrosa de la madre de la señora Wilson que flota en la pared. Su esposa es "chillona, lánguida, hermosa y horrible", y cuenta con orgullo que su marido la ha fotografiado 127 veces desde su matrimonio. El señor McKee manifiesta interés en realizar trabajo fotográfico en Long Island, especialmente en lo de Gatsby.
El cambio de atuendo de Myrtle
Antes de la fiesta, Myrtle se cambia a "un elaborado vestido de tarde de chifón color crema, que emitía un crujido continuo mientras ella se movía por la habitación". Con este cambio de atuendo, su personalidad se transforma: "la intensa vitalidad que había sido tan notable en el garaje se convirtió en una impresionante altivez". Su risa, sus gestos y sus afirmaciones se vuelven más violentamente afectados a cada momento, y "a medida que ella se expandía, la habitación se hacía más pequeña a su alrededor, hasta que parecía estar girando sobre un pivote ruidoso y chirriante a través del aire ahumado".
Conversación y Revelaciones
A medida que la bebida continúa, la conversación gira hacia temas de matrimonio, divorcio y Gatsby. Catherine revela rumores sobre la riqueza y los orígenes de Gatsby, Myrtle relata su primer encuentro con Tom, y varios invitados hablan sobre sus relaciones pasadas. Estas conversaciones exponen los compromisos morales y los engaños que subyacen en las vidas de los personajes.
Conversación sobre matrimonio y divorcio
Catherine se inclina hacia Nick y le susurra que ni Tom ni Myrtle pueden soportar a las personas con las que están casados, sugiriendo que deberían divorciarse y casarse entre sí. Cuando le preguntan si Myrtle tampoco soporta a Wilson, Myrtle lo oye por casualidad y da una respuesta violenta y obscena. Catherine explica que "en realidad es su esposa la que los mantiene separados. Es católica, y no creen en el divorcio", una mentira sobre Daisy, ya que Daisy no es católica. Catherine menciona que cuando Tom y Myrtle se casen, se irán al Oeste a vivir hasta que se calme el asunto. La señora McKee cuenta que casi se casa con "un judíito de mierda" antes de conocer a Chester, y Myrtle explica que se casó con Wilson porque pensaba que era un caballero, solo para descubrir que no era digno ni de lamerle la suela del zapato.
Catherine menciona a Gatsby
Durante la conversación, Catherine revela que asistió a una fiesta en casa de un hombre llamado Gatsby en Long Island hace aproximadamente un mes. Le dice a Nick: «Bueno, dicen que es sobrino o primo del káiser Guillermo. De ahí viene todo su dinero.» Cuando Nick revela que vive al lado de Gatsby, Catherine admite: «Le tengo miedo. Odiaría que tuviera algo en mi contra.» Más tarde, el señor McKee expresa su interés en realizar trabajo fotográfico en Long Island y le pide a Tom una presentación a través de Myrtle, quien le dará una carta para su esposo dirigida a «George B. Wilson en la Bomba de Gasolina».
La historia del primer encuentro de Myrtle
Myrtle acerca su silla a Nick y le cuenta la historia de su primer encuentro con Tom en el tren. Ocuparon "los dos pequeños asientos enfrentados que siempre son los últimos que quedan en el tren." Myrtle iba a Nueva York a ver a su hermana, y Tom llevaba un traje de etiqueta y zapatos de charol. Ella "no podía quitarle los ojos de encima", pero fingía mirar el anuncio que estaba sobre su cabeza cada vez que él la miraba. En la estación, su "pechera blanca se apretó contra mi brazo", y ella le dijo que tendría que llamar a un policía, aunque él sabía que mentía. Estaba tan excitada que en el taxi "apenas sabía que no me estaba subiendo a un tren del metro". No dejaba de pensar una y otra vez: "Puedes vivir para siempre; puedes vivir para siempre.".
La Confrontación Violenta
El clímax del capítulo ocurre tarde por la noche, cuando Myrtle, envalentonada por el alcohol, invoca directamente el nombre de Daisy en presencia de Tom. Tom responde con violencia inmediata y brutal, rompiendo la nariz de Myrtle con la mano abierta. La atmósfera apacible de la fiesta se hace añicos mientras toallas ensangrentadas y voces de mujeres llenan el apartamento, dejando a una Myrtle traumatizada en el sofá y rompiendo la ebriedad del narrador.
Myrtle menciona el nombre de Daisy
Cerca de la medianoche, «Tom Buchanan y la señora Wilson estaban cara a cara discutiendo, con voces exaltadas, si la señora Wilson tenía derecho alguno a mencionar el nombre de Daisy». Myrtle repite gritando «¡Daisy! ¡Daisy! ¡Daisy!» y declara «¡Lo diré cuando quiera! ¡Daisy! ¡Dai—». La tensión se intensifica hasta que la violenta reacción de Tom la interrumpe.
Tom golpea a Myrtle
"Con un breve y hábil movimiento, Tom Buchanan le rompió la nariz con la mano abierta". La violencia es repentina, precisa y brutal: una manifestación física de la dinámica de poder y el control que Tom mantiene sobre la situación. Este acto de violencia dentro del pequeño apartamento hace añicos por completo el ambiente festivo.
Caos y secuela ensangrentada
Toallas ensangrentadas yacen sobre el suelo del baño, y las voces de las mujeres regañan y consuelan mientras tropiezan entre los muebles atestados de artículos de auxilio. Por encima de la confusión, se eleva "un largo aullido quebrado de dolor". El señor McKee despierta de su somnolencia, contempla la escena: su esposa y Catherine regañando y consolando, la "figura desesperada en el sofá, sangrando abundantemente, e intentando extender un ejemplar de Town Tattle sobre las escenas tapicescas de Versalles"; luego se da vuelta y se va. El narrador toma su sombrero de la araña y lo sigue, dejando las violentas secuelas una impresión permanente a pesar de su estado de embriaguez.
Salida
La secuencia de partida involucra al narrador saliendo del apartamento con el Sr. McKee, aceptando una vaga invitación a almorzar y regresando a la estación Penn. El capítulo termina con las observaciones fragmentadas y ebrias del narrador mientras intenta procesar los eventos de la velada.
Saliendo del apartamento
Tomando su sombrero del candelabro, el narrador sigue a Mr. McKee hacia afuera. McKee está «dormido en una silla con los puños cerrados en su regazo, como una fotografía de un hombre de acción», y el narrador limpia «la mancha de espuma seca que me había preocupado toda la tarde» de la mejilla de McKee. Mr. McKee se vuelve para contemplar la escena de caos antes de marcharse, y el narrador lo sigue hasta el ascensor, alejándose del apartamento donde la confrontación violenta acaba de tener lugar.
La invitación del señor McKee
Mientras "gemían al bajar en el ascensor", el señor McKee sugiere: "Venga a almorzar algún día". Cuando el narrador pregunta "¿Dónde?", McKee responde simplemente: "Donde sea". El ascensorista le espeta a McKee "Quite las manos de la palanca", y McKee responde con dignidad: "Le pido disculpas, no sabía que la estaba tocando". El narrador acepta diciendo "Está bien, con mucho gusto", accediendo a un compromiso social vago que probablemente nunca se materializará, lo que refleja las promesas vacías y las conexiones huecas que caracterizan a este círculo social.
Regreso a la estación Penn
El capítulo concluye con imágenes fragmentadas y oníricas. El narrador recuerda estar de pie junto a la cama del señor McKee, donde McKee se incorporó «entre las sábanas, vestido con ropa interior, con un gran portafolio en las manos», nombrando fotografías: «La Bella y la Bestia La soledad Viejo caballo de tienda de comestibles Puente de Brook'n ». Luego el narrador está «tumbado medio dormido en el frío nivel inferior de la Estación de Pensilvania, mirando el Tribune de la mañana y esperando el tren de las cuatro». Este final disjunto —que salta del apartamento a un recuerdo de McKee y de ahí a la estación— subraya la desorientación etílica del narrador y presagia los tumultuosos acontecimientos del capítulo.
III
Este capítulo describe las fiestas extravagantes que Jay Gatsby organizaba en su magnífica mansión de West Egg durante el verano de 1922. El narrador, Nick Carraway, recibe una invitación formal para asistir a una de estas legendarias reuniones, lo que allana el camino hacia su eventual presentación al misterioso anfitrión. El capítulo se abre con la partida de Nick de la fiesta de Gatsby tras un breve intercambio con él, quien le recuerda su planificada salida en hidroavión para la mañana siguiente a las nueve en punto. Mientras Nick baja las escaleras, presencia una escena caótica iluminada por los faros: un coupé recién accidentado se encuentra en una zanja al borde del camino, habiendo perdido una rueda tras chocar contra un muro momentos después de salir de la entrada de Gatsby.
Capítulo 3: La fiesta en casa de Gatsby
Este capítulo describe las extravagantes fiestas organizadas por Jay Gatsby en su magnífica mansión de West Egg durante el verano de 1922. El narrador, Nick Carraway, recibe una invitación formal para asistir a una de estas legendarias reuniones, preparando el terreno para su eventual presentación al misterioso anfitrión.
El estilo de vida lujoso de Gatsby
La propiedad de Gatsby funciona como una máquina perpetua de entretenimiento, con preparativos incesantes y amenidades lujosas siempre disponibles para los invitados. Sus terrenos cuentan con jardines azules, una playa, lanchas a motor y una balsa para zambullirse. Su Rolls-Royce sirve como transporte de ida y vuelta a la ciudad, mientras que su camioneta acude al encuentro de todos los trenes que llegan. Después de cada celebración de fin de semana, ocho sirvientes dedican los lunes a reparar los destrozos de la noche anterior.
La fiesta comienza
A las siete, la orquesta ya ha llegado—no se trata de un modesto conjunto de cinco músicos, sino de una formación completa de oboes, trombones, saxofones, violines, cornetas, picolos y tambores. Los nadadores han llegado de la playa y se están vistiendo arriba, mientras los coches se estacionan uno tras otro en el camino de entrada, hasta en cinco filas. Los pasillos y salones se llenan de coloridos invitados que lucen colores primarios, peinados extraños y modernos, y elaborados chales.
La llegada del narrador
Nick Carraway representa uno de los pocos invitados que recibieron una invitación verdadera. Un chófer con uniforme azul huevo de petirrojo entrega una nota sorprendentemente formal, firmada por Jay Gatsby con una caligrafía majestuosa, en la que expresa el honor que sería para él que Nick asistiera a su "pequeña fiesta".
Rumores sobre Gatsby
Una especulación desenfrenada sobre el pasado de Gatsby circula entre sus invitados, sin que haya información confiable disponible. Las versiones contradictorias demuestran el misterio que rodea su identidad y sus orígenes, alimentando una especulación romántica que de otro modo no encontraría mucho sobre qué susurrar en su mundo.
Buscando a Gatsby
Después de buscar a su anfitrión por todo el jardín, Nick y Jordan intentan localizar a Gatsby revisando varios lugares: primero el abarrotado bar, luego la terraza, y finalmente una imponente puerta que conduce a una elevada biblioteca gótica revestida de roble inglés tallado.
Conociendo a Gatsby
En un momento de calma en el entretenimiento, Nick conversa con un hombre que lo reconoce de la Primera División durante la guerra. Cuando Nick menciona que ha sido invitado por Gatsby, el hombre de repente revela su identidad: «Soy Gatsby». Nick se disculpa por no reconocerlo, y Gatsby explica que no logró ser un buen anfitrión.
Caos de madrugada
Casi a las dos de la madrugada, la confusión y la intriga llenan la sala de muchas ventanas que da a la terraza. Una de las chicas de amarillo toca el piano mientras una corista pelirroja canta y llora, dejando sus lágrimas rastros oscuros sobre su rostro densamente enjoyado. La mayoría de las mujeres que quedan están peleando ahora con hombres que dicen ser sus esposos.
Despedida al anfitrión
Nick se queda cerca de Gatsby cuando se marchan los últimos invitados, preparándose para esperar su sombrero en el vestíbulo antes de irse a casa después de esta noche inesperadamente tardía.
Después de la fiesta
El capítulo se abre con la partida de Nick de la fiesta de Gatsby tras un breve intercambio con Gatsby, quien le recuerda su plan de paseo en hidroplano para la mañana siguiente a las nueve en punto. Mientras Nick baja las escaleras, es testigo de una escena caótica iluminada por los faros: un coupé recién accidentado se encuentra en una zanja al borde de la carretera, habiendo perdido una rueda tras chocar contra un muro momentos después de salir del camino de entrada de Gatsby.
El incidente de la zanja
Un hombre que viste un gabán largo ha salido de los restos del siniestro y permanece de pie en la carretera, mirando perplejo y en silencio entre el coche y la rueda desprendida. Cuando se le interroga sobre cómo ocurrió el accidente, admite que no sabe nada de mecánica ni de conducir, y afirma que el incidente simplemente sucedió sin su control ni intención.
Owl Eyes al volante
Se revela que el hombre es Ojos de Búho, el asiduo de la biblioteca de Gatsby, quien insiste a la defensiva que ni siquiera estaba intentando conducir cuando ocurrió el choque. Los transeúntes expresan sorpresa e incredulidad ante su confesión, cuestionando su juicio y la suerte de que solo se haya perdido una rueda en el accidente.
El pasajero misterioso
Owl Eyes aclara que en realidad otro hombre estaba conduciendo el vehículo. Cuando se abre la puerta del coupé, un individuo pálido y aturdido emerge, inicialmente confundido y preguntando si se han quedado sin gasolina. Parece completamente inconsciente del accidente, mirando la rueda desprendida como si hubiera caído del cielo, y sugiere torpemente intentar dar marcha atrás con el coche a pesar de los daños evidentes.
Salida de la casa de Gatsby
Nick se aleja de la escena caótica, cruzando el césped hacia su casa. Al mirar hacia atrás, observa la luna brillando sobre la casa de Gatsby mientras las risas y los sonidos aún emanan del jardín resplandeciente. Una sensación de vacío parece fluir desde las ventanas mientras Gatsby permanece de pie, solo, en el porche, levantando su mano en un gesto formal de despedida.
La rutina de verano de Nick
Nick aclara que, a pesar de los vívidos recuerdos de las fiestas, su verano estuvo lleno de eventos ordinarios más allá de esas reuniones. Trabajó diligentemente en Nueva York, desplazándose cada mañana a la oficina de Probity Trust en el bajo Manhattan, donde conocía a sus colegas por sus nombres de pila y almorzaba con ellos en restaurantes concurridos, comiendo comidas sencillas. Incluso salió brevemente con una compañera de trabajo de Jersey City, aunque la relación terminó cuando su hermano la desaprobó.
Vida en Nueva York
Nick describe su rutina diaria de cenar en el Yale Club y de pasar las noches estudiando inversiones en la biblioteca. Revela una creciente apreciación por la energía nocturna de Nueva York: la ciudad lo complacía con su vitalidad inquieta, y admite que imaginaba encuentros románticos con mujeres con las que se cruzaba en la Quinta Avenida, elaborando fantasías detalladas antes de que ellas desaparecieran en la oscuridad. Observó a otros jóvenes oficinistas solitarios que igualmente desperdiciaban momentos conmovedores de la vida en el crepúsculo de la ciudad.
Reencontrándose con Jordan Baker
Después de perder el contacto con Jordan Baker, Nick se reencuentra con ella a mediados del verano. Al principio, halagado por su fama como campeona de golf, sintió curiosidad por ella más allá de la mera atracción superficial. Notó que su actitud aburrida y altanera ocultaba algo, y finalmente descubrió de qué se trataba durante una fiesta en una casa en Warwick, cuando ella dejó descuidadamente un automóvil prestado bajo la lluvia y luego mintió al respecto, lo que despertó en él el recuerdo de un escándalo anterior.
La deshonestidad de Jordan
Nick recuerda la acusación casi escandalosa durante el primer torneo importante de golf de Jordan, cuando se sospechó que había movido su pelota desde una mala posición en la ronda semifinal. La controversia solo se disipó después de que un caddie retirara su declaración. Nick reconoce que Jordan evita instintivamente a los hombres astutos porque se siente más segura en situaciones donde descifrar claves parece imposible. Concluye que es deshonesta de forma incurable, incapaz de tolerar la desventaja, habiendo aprendido a intrigar desde la juventud para mantener su imagen desenfadada e insolente.
Una conversación sobre conducir
Durante la misma fiesta en casa, Jordan casi atropella a unos obreros con su coche, lo que provoca que Nick la critique por ser una pésima conductora. Ella responde argumentando que las demás personas simplemente deben evitarla, insistiendo en que se necesitan dos para causar un accidente. Cuando Nick señala la falla lógica, ella responde que espera no conocer nunca a nadie tan descuidado como ella porque odia a las personas descuidadas—y luego sorprendentemente declara que por eso le agrada Nick.
La virtud de la honestidad
Jordan altera la dinámica entre ellos, lo que provoca que Nick considere brevemente sentimientos románticos hacia ella. Sin embargo, reconoce que primero debe desenredarse de las complicaciones que tiene en casa, a pesar de su costumbre de escribir cartas semanales firmadas "Con amor, Nick". El capítulo concluye con la reflexión filosófica de Nick según la cual todo el mundo sospecha de sí mismo de poseer al menos una virtud cardinal, y para él esa virtud es la honestidad, la cual, según cree, lo convierte en una de las pocas personas honestas que ha conocido.
IV
El pasaje describe un verano en el que las campanas de la iglesia marcaban las mañanas de los domingos mientras los invitados regresaban a la mansión de Gatsby, sus risas centelleando sobre su césped. Las jóvenes chismorreaban sobre Gatsby, afirmando que era un contrabandista de licor e incluso sugiriendo que una vez mató a un hombre que descubrió que era sobrino de Von Hindenburg y primo segundo del diablo. El narrador llevaba un registro escrito de los nombres en una lista fechada el 5 de julio de 1922, que proporciona un censo detallado de quienes aceptaban la hospitalidad de Gatsby y le rendían el sutil homenaje de no saber absolutamente nada de él. Este pasaje revela la historia de Daisy Buchanan desde 1917 hasta su matrimonio con Tom, e introduce el plan secreto de reencuentro de Gatsby orquestado a través de Nick.
Capítulo 6: Los invitados de verano y los orígenes de Gatsby
El pasaje describe un verano en el que las campanas de la iglesia marcaban las mañanas de domingo mientras los invitados regresaban a la finca de Gatsby, sus risas centelleando sobre su césped. Las jóvenes chismorreaban acerca de Gatsby, asegurando que era un contrabandista de licor e incluso insinuando que una vez mató a un hombre que descubrió que era sobrino de Von Hindenburg y primo segundo del diablo. El narrador guardaba un registro escrito de los nombres en un horario fechado el 5 de julio de 1922, el cual proporciona un censo detallado de quienes aceptaban la hospitalidad de Gatsby y le rendían el sutil homenaje de no saber absolutamente nada acerca de él.
La reunión matutina de los domingos
Cada domingo traía una nueva oleada de visitantes a la mansión de Gatsby, creando una elaborada escena social que el narrador documentaba cuidadosamente. Las reuniones se caracterizaban por cócteles, flores y los rumores que circulaban sobre el misterioso pasado y las cuestionables actividades de su anfitrión.
El listado de invitados de verano
Una extensa lista de visitantes de diversos orígenes poblaba las reuniones veraniegas de Gatsby, que abarcaban desde la élite adinerada de East Egg hasta aquellos vinculados con la industria del entretenimiento en Nueva York. La lista comprende múltiples círculos sociales y orígenes geográficos de toda la región.
La llegada matutina de Gatsby
A finales de julio, una mañana a las nueve, el automóvil de Gatsby —magnífico e impresionante— avanzó dando sacudidas por el camino rocoso hasta la puerta del narrador, dejando escapar una ráfaga de melodía de su bocina de tres notas. Era la primera vez que Gatsby venía en persona, aunque el narrador había asistido a dos de sus fiestas, montado en su hidroplano y utilizado con frecuencia su playa por invitación suya.
El relato de Gatsby sobre su pasado
Gatsby reveló información personal sobre sus orígenes, presentando una narrativa cuidadosamente construida sobre su procedencia y experiencias de vida. Su relato mezclaba afirmaciones de una familia adinerada del medio oeste, educación en Oxford, aventuras europeas y heroísmo en la guerra, todo lo cual parecía diseñado para establecer legitimidad e impresionar al narrador.
La petición de Gatsby con respecto a Jordan
Antes de revelar más, Gatsby explicó que iba a hacer una gran petición y quería que el narrador supiera primero algo sobre él —no quería que el narrador pensara que era simplemente un don nadie. Mencionó que solía encontrarse entre desconocidos porque vagaba intentando olvidar cosas tristes que le habían ocurrido, y luego reveló que había descubierto que el narrador iba a tomar el té con la señorita Baker y que quería hablar a través de ella sobre "este asunto". Cuando el narrador preguntó si Gatsby estaba enamorado de la señorita Baker, él respondió que no, pero que la señorita Baker había tenido la amabilidad de acceder a hablar sobre el asunto. El narrador estaba más molesto que interesado, pues no había invitado a Jordan a tomar el té para hablar sobre el señor Jay Gatsby.
Trayecto por la ciudad
El trayecto en automóvil hacia Manhattan llevó a Gatsby y al narrador a través de paisajes urbanos cada vez más diversos, cruzando importantes puntos de referencia y atravesando diversos estratos sociales. El recorrido mostró el contraste entre la riqueza de West Egg y la desolación industrial que la rodeaba, con la influencia de Gatsby llegando incluso a extenderse al trato que recibía por parte de las figuras de autoridad.
Almuerzo con el señor Wolfshiem
Al mediodía, el narrador se encontró con Gatsby en un sótano bien ventilado de la calle Cuarenta y dos para almorzar. En el antecomedor, Gatsby le presentó al señor Wolfshiem, un judío pequeño, de nariz chata, con expresivos pelos nasales que se regodeaban exuberantemente en sus fosas nasales. En realidad, Wolfshiem no se dirigía al narrador cuando hablaba, sino que orientaba su conversación hacia Gatsby sobre algún asunto de negocios en el que intervenían un hombre llamado Katspaugh y dinero. Le había ordenado a alguien que no le pagara a un hombre hasta que "cerrara la boca", y el hombre obedeció.
El recuerdo de 1917 de Jordan Baker
La narración se traslada a Jordan Baker, que se sentó muy erguida en una silla recta en el jardín de té del Hotel Plaza aquella tarde de octubre de 1917, relatando un recuerdo específico. Describió cómo caminaba de un lugar a otro, mitad sobre las aceras y mitad sobre los céspedes, más feliz en los céspedes porque llevaba puestos unos zapatos ingleses con tacos de goma en las suelas que se hundían en el suelo blando. Llevaba una falda a cuadros nueva que ondeaba con el viento, y cada vez que soplaba, las banderas rojas, blancas y azules frente a todas las casas decían "tut-tut-tut-tut" con desaprobación.
El pasado de Daisy y la solicitud de Gatsby
Este pasaje revela la historia de Daisy Buchanan desde 1917 hasta su matrimonio con Tom, y presenta el plan secreto de reunión de Gatsby orquestado a través de Nick.
Juventud de Daisy y compromiso con Tom
Jordan Baker relata las actividades de Daisy desde finales de 1917 hasta su compromiso y boda con Tom Buchanan en junio, abarcando su vida social, los rumores y las circunstancias que condujeron a su matrimonio.
El incidente del día de la boda
Horas antes de la boda, Jordan encuentra a Daisy ebria y angustiada, aferrada a una misteriosa carta mientras que las perlas que recibió yacen en una papelera. A pesar de su agitación, Daisy finalmente se pone las perlas, se casa con Tom sin dudarlo y parte hacia su luna de miel.
El matrimonio inicial de Daisy y Tom
Tras su boda, los primeros años de matrimonio de Daisy y Tom están marcados primero por la intensa devoción de Daisy, luego por la infidelidad de Tom, y finalmente los llevan a Francia y de regreso a Chicago, donde Daisy mantiene una reputación intachable a pesar de su círculo social desenfrenado y adinerado.
El resurgimiento del nombre de Gatsby
Hace aproximadamente seis semanas, Daisy escucha el nombre de Gatsby por primera vez en años, cuando Jordan le pregunta a Nick si conoce a Gatsby en West Egg. Después de que Nick se va, Daisy entra en la habitación de Jordan y pregunta: «¿Qué Gatsby?». Cuando Jordan lo describe —medio dormida—, Daisy responde con una voz extraña que debe ser el hombre que ella solía conocer. Solo entonces Jordan conecta a Gatsby con el oficial de su coche blanco.
Conduciendo por Central Park
Después de terminar su historia en el Plaza, Jordan y Nick recorren Central Park en una victoria mientras el sol se pone y las voces de los niños se elevan en el crepúsculo cantando "I'm the Sheik of Araby". Su conversación gira hacia el significado detrás de las acciones de Gatsby y su misterioso pedido.
Capítulo V
El Capítulo V sigue a Nick Carraway mientras facilita el primer reencuentro entre su vecino Jay Gatsby y la antigua amante de este, Daisy Buchanan, cinco años después de la última vez que se vieron. El capítulo retrata la anticipación nerviosa de Gatsby ante el encuentro, los primeros momentos torpes pero tiernos de su reencuentro, el alegre recorrido de Gatsby por su mansión para Daisy, y la naturaleza silenciosa y absorbente del sueño idealizado de Gatsby sobre su futuro juntos.
La iluminación de medianoche
La Iluminación de Medianoche comienza con Nick regresando a West Egg a las dos de la madrugada, solo para encontrar la mansión de Gatsby resplandeciente de luz de arriba abajo, una vista inusual después de las típicas fiestas nocturnas de Gatsby. Gatsby, que está despierto y deambulando por su casa vacía e iluminada, se detiene a hablar con Nick e, impulsivamente, sugiere que vayan a Coney Island o que naden en su piscina, antes de que Nick le mencione que invitará a Daisy a tomar el té al día siguiente. Durante su conversación, Gatsby le hace a Nick una oferta vaga e incómoda de una oportunidad de negocio secundario, la cual Nick rechaza, dejando a Gatsby callado y decepcionado antes de que se marche a casa.
La noche inquieta de Gatsby
La noche inquieta de Gatsby muestra la visita nocturna de Gatsby a Nick después de que su mansión queda completamente iluminada sin una celebración aparente. Gatsby está visiblemente inquieto y lleno de energía nerviosa, proponiendo varias actividades impulsivas de bajo riesgo a Nick antes de enterarse de que Nick planea invitar a Daisy a tomar el té, una noticia que inmediatamente capta la atención completa y absorta de Gatsby.
Una oferta de trabajo rechazada
Una Oferta de Negocio Rechazada detalla la incómoda propuesta de trabajo que Gatsby le hace a Nick durante su conversación nocturna. Tras confirmar que Nick no gana mucho vendiendo bonos, Gatsby le hace una vaga y confidencial oferta de un negocio secundario que requeriría poco del tiempo de Nick y pagaría bien, asegurándole que no tendría que trabajar con Meyer Wolfsheim. La oferta es tan claramente una solicitud de trabajo ilícito que Nick la rechaza cortésmente, diciendo que tiene demasiado en su plato, dejando a Gatsby callado y decepcionado antes de que se vaya.
Organizando el té
Organizar el té abarca la mañana posterior a la visita nocturna de Gatsby, cuando Nick llama a Daisy desde su oficina y la invita a su casa a tomar el té al día siguiente de la llamada, advirtiéndole explícitamente que no llevara a su marido Tom, una petición ante la que Daisy finge con picardía no entender antes de aceptar venir sola.
La reunión de la tarde lluviosa
El reencuentro de la tarde lluviosa sigue los acontecimientos del día planeado para tomar el té, que está marcado por una lluvia torrencial. Nick se encuentra por primera vez con un hombre enviado por Gatsby para cortar el césped, un pequeño gesto que presagia la extrema dedicación de Gatsby al encuentro. Nick hace recados en la aldea de West Egg para comprar provisiones para el té, solo para que Gatsby envíe un invernadero entero lleno de flores que hacen innecesarias sus propias compras, antes de que Gatsby llegue a la casa de Nick una hora antes, pálido y visiblemente agotado por la nerviosa anticipación, convencido de que nadie acudirá al té.
La llegada nerviosa de Gatsby
La Nerviosa Llegada de Gatsby detalla la temprana llegada de Gatsby a la casa de Nick en la tarde lluviosa, donde aparece vestido con un traje blanco de franela, una camisa plateada y una corbata dorada, luciendo pálido y agotado con evidentes ojeras bajo los ojos a causa de la falta de sueño. Está visiblemente tenso, preguntándole repetidamente a Nick si todo está listo para el té, mirando fijamente por la ventana a la lluvia, y convenciéndose cada vez más de que Daisy no aparecerá, hasta que escucha un automóvil detenerse frente a la casa.
La llegada de Daisy y el reloj caído
La llegada de Daisy y el reloj caído narra la llegada de Daisy en un gran automóvil descapotable, sonriendo resplandecientemente mientras desciende bajo la lluvia, y su entrada en la casa de Nick, donde encuentra a Gatsby esperándola en el vestíbulo, pálido como la muerte con las manos hundidas en los bolsillos de su abrigo, mirando a Nick con expresión trágica. Gatsby irrumpe en la sala de estar, donde él y Daisy tienen un reencuentro incómodo; debido a su nerviosismo, Gatsby se recuesta contra el reloj de la repisa de la chimenea con tanta fuerza que este se inclina peligrosamente, y se apresura torpemente a sujetarlo y volver a colocarlo en su sitio, disculpándose por el percance antes de que Nick rompa la tensión sugiriendo que preparen té en la cocina.
La ausencia estratégica de Nick
La ausencia estratégica de Nick describe la elección de Nick de salir de la habitación después de que la incomodidad inicial del reencuentro entre Gatsby y Daisy se disipe, para concederles privacidad a la pareja. Se escabulle por la puerta trasera para esperar bajo un gran árbol negro en su jardín mientras llueve, observa cómo cae la lluvia durante media hora reflexionando sobre la extraña historia de la mansión de Gatsby y su antiguo propietario, y regresa a la casa haciendo tanto ruido como le es posible al entrar para evitar asustar a la pareja.
Una conexión renovada
Una conexión renovada detalla el cambio de ambiente cuando Nick regresa a la casa: toda la incomodidad entre Gatsby y Daisy ha desaparecido, Daisy ha estado llorando y se seca las lágrimas con su pañuelo, y Gatsby resplandece con una alegría silenciosa e inusitada, como si se le hubiera quitado un gran peso de encima. Ambos entablan una conversación fácil y alegre, y Daisy acepta acompañar a Gatsby de vuelta a su mansión para ver su casa y sus terrenos.
El recorrido por la propiedad de Gatsby
El recorrido por la mansión de Gatsby sigue a Gatsby mientras guía a Daisy y Nick por su enorme propiedad, presumiendo de su colección de suntuosas habitaciones de época repletas de muebles y decoración costosos, así como de sus espacios personales, que incluyen su dormitorio y su despacho. Él le pone precio a cada objeto de su casa según la reacción de Daisy, y se muestra visiblemente encantado cuando ella admira sus posesiones, en particular su colección de camisas finas hechas a medida, lo cual la conmueve hasta las lágrimas.
La exhibición de riqueza y las camisas
La Exhibición de Riqueza y las Camisas cubre el momento durante el recorrido por la mansión cuando Gatsby lleva a Nick y Daisy a su apartamento personal, donde abre dos grandes gabinetes de charol que contienen su enorme colección de trajes, batas y camisas hechos a medida, que ha encargado por temporada a un sastre en Inglaterra. Lanza las finas camisas de lino, seda y franela una por una sobre la mesa, cuyos colores brillantes y tela fina abruman a Daisy, quien apoya la cabeza sobre el montón de camisas y llora, diciendo que nunca ha visto nada tan hermoso y que le entristece no haber tenido acceso antes a cosas tan finas.
La luz verde y los recuerdos antiguos
La luz verde y los viejos recuerdos describe el momento posterior a la visita por el interior, cuando el grupo sale al césped de Gatsby justo cuando comienza a llover de nuevo, y Gatsby señala la luz verde al final del muelle de Daisy al otro lado de la bahía, una pequeña luz que durante mucho tiempo ha asociado con su sueño de estar junto a ella. Ahora comprende que la luz ha perdido su significado mágico e inalcanzable ahora que por fin está con Daisy, ya que la gran distancia que alguna vez los separó ha desaparecido, y Nick percibe su estado reflexivo mientras se adapta a la realidad de que su sueño tan largamente acariciado está al alcance de su mano.
Música y reflexiones de despedida
"Music and Parting Reflections" cubre la parte final de la tarde, cuando Gatsby hace que su huésped a tiempo parcial, el señor Klipspringer, baje a tocar el piano para el grupo, mientras Nick observa a Gatsby y a Daisy juntos, impresionado por la profundidad del amor idealizado que Gatsby siente por Daisy, el cual ha perdurado durante cinco años y supera con creces a la mujer real e imperfecta que tiene frente a él. Finalmente, Nick se escabulle, dejando a la pareja a solas mientras la noche se hace más profunda y se encienden las luces de West Egg.
Klipspringer toca el piano
Klipspringer toca el piano detalla la decisión de Gatsby de hacer que el señor Klipspringer, un joven huésped desaliñado que vive en la casa de Gatsby, toque el piano para el grupo, interrumpiendo la siesta y la rutina de ejercicios de Klipspringer. Klipspringer se muestra visiblemente avergonzado y protesta que está fuera de práctica, pero Gatsby insiste en que toque, y este interpreta algunas canciones con poco entusiasmo y desafinadas mientras la lluvia cae afuera y la noche se profundiza.
Nick observa a la pareja
Nick observa a la pareja describe las silenciosas reflexiones de Nick mientras contempla a Gatsby y a Daisy en el momento en que Klipspringer toca el piano. Se percata de que el amor de Gatsby por Daisy no se fundamenta en la mujer real que tiene enfrente, sino en el sueño idealizado que ha forjado de ella a lo largo de los últimos cinco años, un sueño tan vívido y absorbente que la verdadera Daisy no logra estar a la altura de sus imposibles expectativas. Comprende que Gatsby se encuentra por completo ensimismado en Daisy, sin reparar ya en la presencia de Nick, por lo que se retira discretamente, dejando a la pareja a solas mientras la lluvia va amainando y la noche se va cerrando.
Capítulo 8: Los verdaderos orígenes de Gatsby y la tensión con Tom
Este capítulo revela los verdaderos orígenes de Jay Gatsby, exponiendo los mitos que rodean su pasado mientras desarrolla simultáneamente la tensión entre Gatsby y Tom Buchanan. La narrativa sigue el intento de Gatsby de recrear el pasado con Daisy mientras presenta a los lectores sus humildes comienzos y su ascenso a la riqueza. El capítulo también retrata la asistencia de Tom y Daisy a una de las famosas fiestas de Gatsby, donde el marcado contraste entre el mundo de Gatsby y la sociedad de élite de los Buchanan se vuelve dolorosamente evidente.
El reportero y la notoriedad de Gatsby
Un ambicioso joven reportero de Nueva York llega a la puerta de Gatsby en busca de una declaración, tras haber escuchado rumores sobre él en su oficina. El encuentro revela que la notoriedad de Gatsby había crecido a lo largo del verano, difundida por cientos de invitados que se consideraban autoridades sobre su pasado. Extraordinarias leyendas se habían acumulado en torno al nombre de Gatsby, incluyendo rumores de un oleoducto subterráneo hacia Canadá e historias de que vivía en un barco secreto que se movía a lo largo de la costa de Long Island. A pesar de ser casi noticiables, estas descabelladas especulaciones no eran ni siquiera remotamente verdaderas, dejando a James Gatz de Dakota del Norte con una satisfacción inexplicable ante su difusión.
Los verdaderos orígenes de James Gatz
James Gatz, su nombre legal de nacimiento, se transformó a los diecisiete años en el preciso instante en que encontró el yate de Dan Cody anclado sobre un peligroso bajío en el lago Superior. Antes de ese momento definitorio, había estado viviendo sin rumbo por la playa con ropa desgarrada, pero de inmediato se convirtió en Jay Gatsby, tomando prestada una barca de remos para advertir a Cody del peligro que se aproximaba. Sus padres eran gente de campo indolente y sin éxito a quienes él nunca aceptó como propios. Jay Gatsby de West Egg, Long Island, surgió verdaderamente de su concepción platónica de sí mismo, siendo "un hijo de Dios" dedicado "al servicio de una vasto, vulgar y engañosa belleza". Inventó la versión ideal de sí mismo a los diecisiete años y permaneció fiel a esa concepción a lo largo de toda su vida. Antes de conocer a Cody, había llegado sin propósito fijo al Colegio St. Olaf en Minnesota, pero se marchó al cabo de dos semanas, despreciando el trabajo de conserje que se le exigía para costearse los estudios y sintiendo que la institución mostraba "una fiera indiferencia ante los tambores de su destino".
Dan Cody y la educación de Jay Gatsby
Dan Cody, un millonario de cincuenta años proveniente de las minas de plata de Nevada y del Yukón, había hecho fortuna con el cobre de Montana, pero era mentalmente vulnerable, lo que atraía a numerosas mujeres que buscaban su dinero. Ella Kaye, una mujer periodista, lo había seducido para subir a su yate, donde pasó cinco años navegando por costas hospitalarias. Cuando Cody conoció al joven Gatsby, lo encontró "rápido y extravagantemente ambicioso" y lo llevó a Duluth, comprándole ropa adecuada que incluía un abrigo azul, pantalones de dril blanco y gorra de marinero. Durante cinco años, Gatsby sirvió a Cody en múltiples funciones: mayordomo, piloto, capitán, secretario y carcelero, ya que Cody confiaba cada vez más en él. El arreglo terminó cuando Ella Kaye subió a bordo en Boston y Cody murió una semana después. Aunque Gatsby iba a heredar veinticinco mil dólares, nunca los recibió debido a las manipulaciones legales de Ella Kaye. Solo le quedó su "singularmente apropiada educación", habiéndose desarrollado hasta alcanzar "la solidez de un hombre". De manera indirecta, a través de Cody, Gatsby desarrolló su hábito de abstenerse del alcohol.
Tom Buchanan y los Sloane visitan a Gatsby
Tras varias semanas sin tener contacto con Gatsby, Nick visita su casa una tarde de domingo cuando Tom Buchanan llega de improviso a tomar una copa, acompañado por el señor Sloane y una atractiva mujer vestida con un traje de montar marrón. A pesar de la elaborada hospitalidad de Gatsby y de sus invitaciones a quedarse a cenar, los Sloane responden con fría indiferencia y un desprecio apenas disimulado. Gatsby, con torpeza, intenta entablar conversación con Tom, afirmando que se habían conocido con anterioridad, y menciona que conoce a los Daisy. La mujer le hace a Gatsby una falsa invitación para que se una a su cena, la cual el señor Sloane anula de inmediato. Cuando Gatsby se dispone a seguirlos en su coche, el grupo se marcha sin esperarlo, dejando a Nick que justifique su ausencia. Tom revela su preocupación porque Daisy ande sola por ahí, comentando que las mujeres "se juntan con todo tipo de peces raros" y expresando ideas anticuadas sobre el decoro.
Tom y Daisy asisten a la fiesta de Gatsby
El siguiente sábado por la noche, Tom acompaña a Daisy a la fiesta de Gatsby, aportando una atmósfera de opresión que distingue esta reunión de las celebraciones anteriores de Gatsby. Aunque el mismo champán y el colorido caos persistían, una dureza desagradable impregnaba el aire: algo que Nick atribuye a ver la escena por primera vez a través de los ojos de Daisy. Gatsby presenta ceremoniosamente a los Buchanan a diversas celebridades, llamando a Tom "el jugador de polo", un título que Tom acepta con divertida ironía. Daisy se embriaga y le ofrece a Nick, de manera coqueta, permiso para besarla. La señorita Baedeker, una invitada ebria, arma un escándalo que requiere duchas frías, mientras que Daisy critica a los invitados calificándolos de "gente ordinaria, pero bonita". Tom se retira a mezclarse con otros, tomando prestado el lápiz dorado de Daisy para anotar direcciones. La fiesta pone al descubierto la enorme brecha cultural entre el refinamiento de East Egg y la energía cruda y de nuevo rico de West Egg, que Daisy considera "espantosa" a pesar de sus "posibilidades románticas".