Cuando el señor Utterson, un abogado londinense, descubre que su viejo amigo, el doctor Jekyll, ha dejado en secreto todo su patrimonio al detestable señor Hyde, embarca en una investigación que lo lleva desde zaguanes envueltos en niebla hasta el asesinato y finalmente a una terrible revelación: Jekyll ha estado transformándose químicamente en su propio contraparte más oscuro, solo para descubrir que Hyde crece más fuerte con cada aparición mientras que el medicamento que lo sostiene falla lentamente. Las consecuencias de jugar a Dios con el propio alma se desarrollan con implacable inevitabilidad hacia una conclusión donde ningún yo sobrevive intacto.
Poole llega a la casa de Utterson en un estado de terror visible, dejando su vino intacto para declarar que ya no puede soportar la situación y sospecha de una jugarreta恶意. Utterson, observando la angustia extrema del mayordomo y la humedad del tormento en su frente, acepta acompañarlo de vuelta a la casa del médico. Atraviesan una noche salvaje, fría y desierta de Londres, con Utterson sintiendo una aplastante anticipación de desastre mientras el viento barre las calles vacías de transeúntes. Al llegar, encuentran a los sirvientes agrupados en el vestíbulo como ovejas asustadas, y la criada de cocina estalla en sollozos histéricos al ver al abogado.
Poole guía a Utterson a través del jardín trasero hasta el laboratorio y golpea con cautela la puerta del gabinete de felpa roja. Una voz desde el interior se queja de que no puede ver a nadie. Poole asegura que esta voz alterada no es la de su amo y afirma que Jekyll fue asesinado hace ocho días cuando clamó el nombre de Dios. Para probar su sospecha, Poole revela que el ocupante ha estado pidiendo frantically un químico específico, escribiendo notas que se quejan de muestras impuras y suplican por el antiguo lote. Cuenta que vio a una figura enmascarada excavando entre los cajones que huyó como una rata al verlo. Poole insiste en que la figura era un enano, no el alto Dr. Jekyll. Mientras discuten sobre el intruso, Utterson pregunta si Poole reconoció a la figura enmascarada. El mayordomo confirma que aunque la visión fue breve, el tamaño de la criatura y sus movimientos rápidos y ligeros coincidían perfectamente con el sr. Hyde. Poole recuerda a Utterson la naturaleza helada y fría de la presencia de Hyde, una sensación que lo golpeó como hielo cuando la figura saltó. Utterson, recordando su propio encuentro con el hombre, acepta que la descripción coincide y concluye que Hyde es indeed el que se oculta en el gabinete.
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