Cuando el señor Utterson, un abogado londinense, descubre que su viejo amigo, el doctor Jekyll, ha dejado en secreto todo su patrimonio al detestable señor Hyde, embarca en una investigación que lo lleva desde zaguanes envueltos en niebla hasta el asesinato y finalmente a una terrible revelación: Jekyll ha estado transformándose químicamente en su propio contraparte más oscuro, solo para descubrir que Hyde crece más fuerte con cada aparición mientras que el medicamento que lo sostiene falla lentamente. Las consecuencias de jugar a Dios con el propio alma se desarrollan con implacable inevitabilidad hacia una conclusión donde ningún yo sobrevive intacto.
En menos de dos semanas, Lanyon está muerto. Después del funeral, Utterson abre un sobre sellado dejado por su amigo. Dentro hay otro sobre, estrictamente marcado para no ser abierto hasta la muerte o desaparición del Dr. Henry Jekyll. Aunque consumido por la curiosidad, Utterson cumple con su obligación profesional y las instrucciones de su amigo difunto, guardando el paquete bajo llave en su caja de seguridad. Sus intentos posteriores de visitar a Jekyll se vuelven menos frecuentes, parcialmente aliviados por los informes del mayordomo Poole de que el médico permanece melancólico, silencioso y confinado en su gabinete sobre el laboratorio.
Semanas después, mientras camina con Enfield, Utterson se detiene junto al patio desierto de Jekyll y persuade a su compañero de mirar por las ventanas. Divisan al Dr. Jekyll sentado junto a la ventana abierta, pareciendo un prisionero desconsolado. Jekyll habla con ellos tristemente, confesando que se encuentra muy decaído y no se atreve a unirse a ellos afuera. Por un momento, sonríe, pero la expresión es instantáneamente borrada por una de terror y desesperación abyecta. Cierra la ventana de golpe, dejando a Utterson y Enfield horrorizados y pálidos mientras huyen de la escena en silencio, susurrando oraciones de perdón.
Esa misma noche, Poole llega a la casa de Utterson en un estado de pánico. El mayordomo confiesa que ha tenido miedo durante una semana y ya no puede soportar la situación, declarando abiertamente que algo está terriblemente mal con el médico.
Tras escuchar la alarmante confesión de Poole, Utterson acepta acompañar al mayordomo a la casa de Jekyll para investigar la fuente del misterioso aislamiento de su amo. Juntos avanzan por las calles envueltas en niebla hasta la residencia de Jekyll, donde la puerta y los aposentos de los sirvientes presentan un cuadro perturbador de aislamiento e inquietud. Al llegar a la casa, encuentran la atmósfera cargada de temor mientras los sirvientes susurran entre sí, confirmando su sospecha compartida de que algo anda terriblemente mal con el médico. La tensión alcanza su punto máximo cuando Poole se prepara para llevar a cabo lo que cree inconceivable: un último intento de derribar la puerta del laboratorio donde Jekyll se ha confinado, convencido de que su amo ha sido víctima de una jugarreta恶意.
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