Llámenme Ismael. Hace años, al verme pobre y sin rumbo en tierra, decidí hacerme a la mar y contemplar el mundo acuático. Este es mi método para curar la melancolía y regular mi sangre. Siempre que mi boca se torna adusta, o mi alma se siente como un húmedo y llovioso noviembre, sé que es hora de partir. El impulso se vuelve innegable cuando me detengo ante ataúdes frente a almacenes, sigo cortejos fúnebres, o siento un impulso maníaco de derribar sombreros en la calle. Ir al mar es mi alternativa al suicidio. Mientras Catón murió sobre su espada con un gesto teatral, yo tranquilamente abordo un barco. Este impulso no es único; casi todos los hombres sienten una atracción magnética hacia el océano.
Consideren Manhattan, una isla rodeada de muelles. En tardes soñadoras, miles de hombres permanecen inmóviles en trance oceánico como centinelas silenciosos. Aunque confinados toda la semana en oficinas de yeso, deambulan hacia los muelles, acercándose lo más posible al agua sin caer. Esta atracción es universal. Incluso en el campo, un soñador perdido inevitablemente te llevará al agua si existe cerca. El pensamiento y el fluido están eternamente vinculados. El mito de Narciso, quien se ahogó persiguiendo su reflejo, explica esto: buscamos la esencia esquiva e intangible de la vida que se encuentra en ríos y mares.
Estas notas de lectura se mantienen cercanas al movimiento central del libro y a la presión que conlleva cada giro importante.
Un esquema ordenado que preserva los capítulos desde el Capítulo 5: CAPÍTULO 1. Apariciones. hasta el Capítulo 153: CAPÍTULO 135. La persecución.—Tercer día..
Capítulo 5: CAPÍTULO 1. Apariciones.. Ismael presenta su desazón existencial y explica sus razones filosóficas y prácticas para hacerse a la mar, culminando en su decisión de embarcarse en un viaje ballenero.
Capítulo 6: CAPÍTULO 2. La bolsa de alfombra.. Ismael llega a New Bedford y enfrenta una fría y ansiosa espera antes de poder llegar a Nantucket. Deambula por las calles oscuras buscando refugio económico, encontrando varias posadas ominosas o costosas antes de tropezar finalmente con la deteriorada Posada Spouter.
Capítulo 7: CAPÍTULO 3. La Posada Spouter.. Ismael entra en la lúgubre Posada Spouter, donde se enfrenta a una pintura aterradora y un bar construido con la mandíbula de una ballena. Obligado a compartir cama con un misterioso arponero, soporta una noche de ansiedad creciente antes de conocer al caníbal Queequeg y lograr una repentina y pacífica camaradería.